Ningún acontecimiento del presente se entiende en toda su dimensión sin el conocimiento y comprensión de los fenómenos previos que lo causaron. En muchos casos, para ese entendimiento, no es necesario identificar un gran número de factores participantes, ni remontarse demasiado en el tiempo. Pero hay otros acontecimientos en los que recopilar un puñado de datos no sirve, y en los que, además, resulta imprescindible realizar una extensa visión retrospectiva hacia algunas décadas del pasado.
Este es el caso del París Saint-Germain, de su historia indisolublemente unida a los intereses socio-político-empresariales de Francia, del papel crítico que para su nacimiento desempeñó una coyuntura de especial violencia política, de su salvación y compra en los años 90 por el mayor grupo audiovisual de la Francia de aquel momento, de su actual pertenencia al complejo entramado empresarial del estado árabe de Qatar y de la influencia que la acumulación de todos estos factores (junto a algún que otro dossier intimidante) desempeñan en la renovación de Kylian Mbappé por el club parisino.

Esta es su larga historia. La de un relato que hunde sus raíces en toda una trayectoria histórica de múltiples y amplios intereses, extraordinariamente complejos. Y con muy distintas fases de evolución. En él se entremezclan deporte, sociología de masas, política, violencia, geoestrategia, intereses de Estado (de calibre local, nacional e internacional) y las aspiraciones de complejos conglomerados empresariales.
Iniciamos aquí el largo y tortuoso camino para conocer cómo una trama de estas características puede descodificarse desde la investigación. Para arrojar luz sobre las claves de un oculto pasado. A través de los viejos y nuevos hilos invisibles que han conformado el presente, determinando el futuro. Absténganse los perezosos. Bienvenidos.
Capítulo 1
El dominio de París sobre el primer fútbol francés
Desde tiempos del Imperio Romano, París ya era la capital de la Galia. Su crecimiento y capacidad de atracción no ha dejado de aumentar desde entonces como la gran capital de Francia. Hacia mediados del siglo XIX, casi 1/7 de la población de Francia reside ya en el área metropolitana de la capital parisina, erigida también en la indiscutible gran metrópoli de la Europa continental. Para entonces, la práctica de actividades deportivas comienza a resultar más extensiva y organizada, fundamentalmente en los ámbitos académicos.
En Francia, es en París donde surgen los primeros clubes polideportivos. En 1882, el Racing Club de France, y un año después el Stade Français. Cuando el siglo se encamina a su final, el fútbol, un nuevo deporte llegado desde Gran Bretaña, comienza a ganar practicantes, y, en 1894, la Union des Societés Françaises de Sports Athlétiques (USFSA) admitió el fútbol entre sus disciplinas. Ese mismo año, varios clubes parisinos integrantes de la USFSA disputaron entre sí, tan solo en la región de París, una primera competición organizada de fútbol en Francia. La buena acogida en la capital determinó que desde 1899 la USFSA comenzase a celebrar competiciones provinciales similares de fútbol a lo largo del territorio francés.
La Copa de Francia
No sería hasta 1917 cuando varios clubes de fútbol de diferentes departamentos franceses se decidieron a disputar la primera gran competición nacional para el fútbol galo, la Copa de Francia, celebrada por eliminatorias desde su primera edición y hasta el presente.
La capital, como era natural por peso demográfico y económico, reunía buena parte del potencial futbolístico francés, y la primera edición, cuya final se disputó en el desaparecido estadio parisino de la Calle Olivier-de-Serres, fue conquistada por el también desparecido Olympique de Paris (fusionado en 1926 con el Red Star, también de la capital gala, que en los últimos 50 años malvive por las divisiones inferiores francesas). Las siguientes cuatro ediciones volvieron a deparar triunfos para equipos de la capital, confirmando el dominio parisino. Así, de las 15 primeras ediciones de la Copa disputadas hasta el año 1932, en 9 de ellas el título fue conquistado por clubes de París, lo que significó acumular el espectacular porcentaje de 60% de títulos coperos para equipos de la capital.
1932, comienza el Campeonato Nacional de liga
A partir de la temporada siguiente, junto a dicha competición, comenzaría a disputarse en Francia el campeonato nacional de Liga de clubes de fútbol. En su primera edición, la 1932-33, de sus 20 equipos fundadores, 4 de ellos radicaban en París.

Bajo estas premisas, tanto en la Copa como en el campeonato de liga, el fútbol francés parecía encarrilado cada temporada hacia un claro dominio de su capital. En cierta forma, suponía la traslación natural al fútbol del histórico centralismo de la estructura político-administrativa de Francia.
Sin embargo, durante las siguientes décadas, la historia del fútbol francés viraría hacia rumbos tan diferentes que, en aquel instante, nadie habría sido capaz de predecir hasta qué punto irían trenzándose, para siempre, el fútbol de París con los intereses de Estado y los empresariales de más alto nivel. Pero eso comenzaremos a abordarlo en el próximo capítulo.
Capítulo 2
El lento, pero imparable, declive parisino
Contra aquella inercia de estela de triunfos coperos parisinos y contra toda probabilidad estadística dada la hiperrepresentación de París con sus cuatro equipos participantes, el primer título de Liga disputado en la temporada 1932-33 se fue, sin embargo, hasta Lille, para el Olympique Lillois. A más de 230 kilómetros de la capital y a solo 9 kilómetros de la frontera belga. Y, esa misma temporada, también la Copa se va lejos de París, cerca de la frontera francesa, al club radicado en la ciudad de Roubaix. De manera que la campaña 1932-33 queda sin título alguno para París, circunstancia que, lejos de la mera casualidad o anécdota, iba a representar toda una metáfora de la nueva dinámica centrífuga en el fútbol francés.
Durante las siguientes 7 ediciones de la Copa hasta la campaña 1939-40, esta pérdida de peso de los clubes parisinos no hizo sino agudizarse, pues solo 3 títulos van para clubes de París. Así, del 60% de galardones de Copa para equipos de París en el período que había transcurrido entre 1917 y 1932 (9 títulos en 15 temporadas), se había pasado a un 37% de triunfos parisinos entre 1933 y 1940 (3 títulos en 8 temporadas).
Retornando a la Liga en la temporada 1933-34, también en esta competición comenzaría desde entonces a acrecentarse el ocaso de París en el nuevo panorama futbolístico francés, pues las temporadas 33-34 y 34-35 concluyen sin que club alguno de París logue conquistar la Liga. No es hasta la temporada 35-36, cuando el Racing Club de France (también conocido como Racing Club de París) consigue para la capital su primer título liguero. Sin embargo, se trata solo un espejismo, el último estertor antes de la caída a los infiernos de los equipos parisinos en la Liga francesa, pues París atravesará las 5 siguientes décadas sin ver un solo título de liga de fútbol. Cero títulos de liga en 50 años.
Y, en la Copa de Francia, ¿qué pasó tras aquel año 1940 en que el Racing de París se había alzado con el título? Los 9 años siguientes lograrían saldarse con 3 triunfos coperos para equipos de París (33%), pues, al contrario de la suspensión que padeció la competición de Liga entre los años 1939 y 1945 por la Segunda Guerra Mundial, la Copa de Francia se siguió celebrando sin interrupción durante aquellos años de conflicto. Cuando se produjo el tercero de aquellos tres triunfos parisinos, el conseguido por el Racing de París en 1950, seguro que nadie podía prever que aquella sequía liguera de la capital francesa se trasladaría se forma mimética a la Copa. París, la orgullosa capital de Francia y del fútbol francés, atravesaría las tres siguientes décadas sin ver a uno de sus clubes alzar el título de la Copa de Francia.